Graduación 2016

 Este es el discurso que se proclamó durante  la celebración:

 

"Hoy es un día especial para todos los que estamos aquí.

Hoy es el día en el que acabamos un capitulo de nuestras vidas, pero nuestra historia no ha hecho mas que comenzar. Todo esta a punto de cambiar, y nos enfrentamos al mañana mientras le decimos adiós al ayer. Es hora de enseñarle al mundo que tenemos algo que decir y que seguiremos adelante.

Los finales siempre asustan: el ultimo día de verano, el ultimo capitulo de un buen libro, despedirse de un buen amigo, pero los finales son inevitables, y hoy es un día de esos para nosotros. Hoy decimos adiós a todo lo que nos era familiar, lo que nos era cómodo. Avanzamos. Pero aunque nos duela tener que dejar este lugar hay personas que ya forman parte de nosotros, y seguirán ahí sin importar lo que pase. Este es el final feliz, el comienzo de todos nuestros sueños.

Esta nueva etapa estará marcada por todo lo que hemos vivido juntos. Y por ello, queremos hoy recordar nuestras bonitas experiencias en este colegio, los compañeros que conocimos, los profesores que nos acompañaron y todo lo que nos ayudó a estar hoy aquí, graduándonos.

En un día como hoy nos encontramos con distintos sentimientos: alegría por haber conseguido una meta y tristeza por tener que abandonar nuestro querido colegio y con ello esta gran familia.

Al recordar podemos observar cuanto hemos cambiado y todo lo que hemos aprendido desde el primer día.

Todo empezó cuando teníamos 3 años y asustados o emocionados llegábamos a la puerta del colegio por vez primera agarrados de la mano de nuestros padres sin saber los que nos íbamos a encontrar. Estamos seguros de que todos recordamos nuestro primer día de colegio. Sin duda, la etapa de Infantil es la más añorada. ¡Quién no querría volver a pintar con pintura de dedos o a usar el punzón!

Grandes y buenos maestros nos guiaron y mimaron en nuestros primeros años. En nuestro recuerdo quedarán siempre Mónica, nuestra querida hermana Rosa, Pili… Al acabar infantil nos esperaba la etapa más larga, Primaria. Seguíamos utilizando el babi, pero esta vez nos tocaba subir al segundo piso y dejar atrás la pintura de dedos y coger lápiz y goma de borrar.

En esta etapa vivimos bonitas experiencias como la excursión a la Granja Escuela, nuestra primera semana sin padres. De esa experiencia recordamos muchas cosas, como nuestro paseo a caballo o las peleas entre A y B, que nunca cesaban, bien dentro o fuera de las aulas. De Primaria no olvidaremos tampoco, aquellas Olimpiadas en las que nos creíamos deportistas de elite, el musical del Padre Coll, los festivales de Navidad, o los de fin de curso en los que mostrábamos nuestras, a veces dudosas, dotes artísticas. Y qué recuerdos vienen a nuestra mente del último día en primaria cuando pintarrajeamos el babi de arriba abajo.

Tampoco podemos olvidar a todas esas maestras que nos acompañaron durante el camino, viéndonos crecer día a día: Virginia, Patricia, Encarnita, la Hermana Hortensia, la Hermana Carmen, sin dejar de lado a nuestro maravilloso Luis Madrid.

Poco a poco vimos como estábamos evolucionando, y es que, al comenzar el colegio podíamos decir que nuestra asignatura favorita era la hora de la siesta, luego paso a ser el recreo, y ahora que, aunque no lo parezca, estamos madurando, oímos cosas como Biología, Arte, o incluso Matemáticas. Hemos sido testigos del pescado volando por el comedor, los castigos hasta que te acabaras las lentejas, del cambio del azul marino al granate, del patio de arriba con arena y neumáticos como columpios, así como del patio de abajo descubierto, donde pasamos tantas horas jugando a polis y cacos, chicas contra chicas o A contra B.

Pasaron los años y nos tocaba empezar la temida ESO. Todos queríamos que llegara el primer día de clase, nos sentimos los reyes del mundo, lo que significaba hacernos mayores, y tener asignaturas de mayores.

La ESO significaba elegir qué asignaturas queríamos tener lo que, sin querer, nos llevaba a dejar atrás los sueños de ser superhéroes, princesas o futbolistas y empezar a pensar qué nos gustaría ser cuando fuéramos mayores.

Elegimos qué compañeros nos caían mejor y nos hacían sonreír más. Empezamos a quedar los fines de semana, empezábamos a tener nuestro primer grupo, las primeras personas a las que les contaríamos nuestros problemas y nuestras alegrías, y pasarían a formar parte de nuestra vida en forma de recuerdos e historias que siempre llevaremos con nosotros.

Terminar la ESO no era una idea que nos convenciera a todos, íbamos a dejar atrás a compañeros a los que habíamos cogido un cariño especial y con los que habíamos pasado momentos inolvidables. También se acababa una etapa en la que mas de una vez nos hemos quedado castigados después de las cinco, o en la que, parecía que estaba permitido, ver flautas rodando en clase de música hacia Rubén, sin olvidar aquellos inolvidables viajes a Cercedilla y sobre todo a Salamanca!

 

Sin darnos cuenta ya éramos nosotros los que estábamos vendiendo polvorones y bombones y organizando la fiesta del cole, recaudando dinero para ese gran viaje que nos llevaría un año mas tarde a Portugal, junto a los valientes profesores que se atrevieron a pasar toda una semana con nosotros.

Pero no todo el Bachiller iba a ser malo, empezábamos la etapa más dura del colegio en la que todos nuestros años pasados pasarían a tener más sentido.

Íbamos a juntarnos con el otro curso, el que había sido la competencia y en el que conoceríamos a gente con la que ni en nuestros mayores sueños creíamos que íbamos a congeniar de esta manera.

No sería muy honesto decir que las relaciones han sido cordiales en todo momento, pues también hemos discutido y dado una voz más alta que otra, pero no es más que el fruto de una convivencia próxima y cercana entre todos, en un curso en el que el nerviosismo y la tensión están presentes en todo momento.

Las clases continuaron y fuimos testigos de que es posible hacer volar una silla por la ventana sin que te pillen, aunque otras nos pillaron… de cómo Elena es capaz de rebatir toda pregunta de filosofía , de como Eva reduce 16 temas a 6 porque no lo considera importante, de cómo Alejandro es capaz de librarse de cualquier castigo o de la transformación de Marta Carreras en la enciclopedia del grupo. 

Todos nos esforzábamos e incluso estábamos agobiados por Selectividad, que aunque nos quedara un año, ya oíamos hablar de ella como el final de todo, nuestra pequeña meta antes de convertirnos en médicos, profesores, ingenieros, escritores o ninis.

Vimos, el imán para robar todo tipo de material escolar de Gracia, el talento oculto de Marta Oliva para crear tartas con las que todos babeamos y los viajes mentales de Jose a otros mundos.

No se acababan nunca los problemas ni las discusiones entre los grupos, y cuando parecía que todo estaba en calma… ¡Nos tocaba ponernos de acuerdo para poner las fechas de los exámenes!

Fue ahí cuando vimos la cabezonería de Laura, los cotilleos de Ana, la claridad de Pérez para decir lo que piensa, la tranquilidad de Héctor o los quiero decir de Nacho. Los exámenes acababan y tocaba despedirnos del agobio de 1º de Bachiller, que comparado con 2º resultó ser la mayor tranquilidad. 2º empezó bien, todos deseábamos reencontrarnos y apoyarnos en el agobio, las lloreras por culpa de los exámenes o la alegría cuando nos salían bien.

Lo malo empezó cuando nos dimos cuenta de que en menos de nueve meses teníamos que aprendernos 21 siglos de historia, desde los homínidos hasta mas allá de Aznar, y sin haber dado ni un filosofo en primero, ahora sin darnos cuenta teníamos 12 autores, y es que ya íbamos por Descartes cuando empezábamos a entender a Platón.

Hemos tenido que comprimir fuerzas y ganas, hemos sacado tiempo de donde no había, hemos hecho exámenes de tres horas en noventa minutos, hemos pasado días y días y días… encerrados en un mismo lugar, noches de flexo y cafeína, hemos sido capaces de estudiarnos 12 temas en una sola tarde, ir a la aventura cual valientes “a ver que sale” y todo eso lo hemos hecho llevando los libros en las bolsas de los ojos.

Aun así nos hemos dado cuenta de que segundo ahoga pero no asfixia, y que hoy somos supervivientes.

Cuando llegaban las esperadas horas libres en las que no podían faltar ni las cartas, ni las aventuras de Juan, ni María, que conseguiría hacer hablar a un mudo. También continuaron las tonterías de Moya, los peloteos de Dani, sin olvidar su poder para dominar todas las artes, incluyendo Música, Lengua o Filosofía, la grandeza de Vicky, el arte de Ary, los chistes de los que solo se ríe Miguel, las empanadas de Javi, las fotos en el pasillo de las tres marías: Julia, Patricia y Rocío, la simpatía de Héctor García, los chistacos de Ignacio en el día a día y nuestro gran imitador Alvarito.

Y en este discurso no podéis faltar vosotros, los profesores, que nos habéis agobiado con la PAU desde primero, nos habéis suspendido, os habéis reído con nuestras ocurrencias, echado de clase y mandado callar mil veces… Pero en parte, si hoy estamos todos aquí es gracias a vosotros, porque aunque os hayamos sacado de quicio siempre nos habéis dado otra oportunidad, y siempre nos apoyasteis cuando estábamos a punto de tirar la toalla.

En especial dar las gracias a nuestros dos tutores, Joaquín y María José. Nos habéis ayudado en todo lo que podíais, sacasteis paciencia de donde pudisteis y, a pesar de haber sido un curso difícil, siempre estuvisteis a nuestro lado.

Por supuesto, no podíamos dejar sin mencionar a nuestros padres, que fuisteis testigos de cómo nos hacíamos amigos, cómo empezamos a salir y os dimos los primeros disgustos. Nos tranquilizasteis en nuestros agobios, nos felicitasteis por los aprobados y nos castigasteis por los suspensos, pero sin dejar de apoyarnos y de ayudarnos a seguir adelante. Sólo os podemos agradecer el cariño y la confianza puesta en nosotros.

Y, para terminar, agradecer a esta gran familia, profesores, personal, y en especial a las hermanas, ya que ellas nos han educado en los valores de la Anunciata.

Os agradecemos a todos que hayáis hecho que este, nuestro querido colegio se convirtiera en nuestro segundo hogar y por habernos convertido en personas. Por todo ello os estamos muy agradecidos. Jamás olvidaremos nuestro paso por estos pasillos, ni las personas que nos han acompañado por el camino.

No debemos olvidar que esto no es un adiós, si no un hasta luego, un hasta siempre. Siempre tendremos los recuerdos mientras encontramos quienes vamos a ser. Ahora nos separamos, pero siempre habrá una parte de todo esto dentro de nosotros a donde quiera que vayamos. Que nada ni nadie os frene jamás, que tenéis una inercia propia que os llevará alto y lejos, tan alto y lejos como queráis, además sabéis cuando no hay que rendirse: NUNCA.

Muchas gracias por todo y por todos Santa Catalina de Sena, nos has hecho muy felices."

 

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